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Memorias de Bach

Nunca voy a olvidar la Sonata II Trio en Do menor de Bach. Es una pieza que me recuerda todo lo que iba mal, una sensación de frialdad, pero que hoy me hace sentir una especie de anhelo, de siquiera sentir aquellos días.

Bach me recuerda tanto a los días pasados, a días de lluvia y muchas noches mirando el techo de mi casa. En Bach encontré el sentido del barroco, esa desesperación por llenar el vacío. Bach llenó muchas veces mi corazón cuando estaba más triste y hoy llena mi cabeza con experiencias que me siento orgulloso de vivir.

Tenía a Bach en mi celular. Cuando sonaba el teléfono comenzaba la melodía. Unas notas que en aquel tiempo eran de pesadumbre, un lastre y un poco de miedo. Hoy disfruto a Bach porque siempre es bueno recordar lo bueno y lo malo. Creo que la desdicha se convierte en una especie de miel que tarda en tomar sabor; no se puede consumir en el momento, es inasible, se escapa por las manos incotrolablemente. Pero con el paso del tiempo es un bello material que toma la forma que deseas; claro, está el riesgo de tomar la desdicha como una pesada carga que nos sigue poniendo el pie cuando vamos de frente, pero también la desdicha es el complemento perfecto para el presente y el pasado, le da contraste a nuestra vida, para poder mirar los claros y todos los grises que hay en medio. Hoy soy más feliz, pero Bach sigue estando ahí.


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