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Cuando te cae el veinte

No sé de dónde proviene la expresión y no es de mi interés investigar para despejar la incógnita. Sólo sé que hoy cayó el peso de veinte kilos sobre mi. Una idea bien definida, lúcida hasta el tuétano. Puedo ver con claridad lo que debo hacer, de eso trata mi idea.

Desde hace tres meses, no sabía qué rumbo tomar. O sí, pero sólo de manera presuntuosa, haciendo especulaciones sobre el futuro como si fuera un punto fácil de alcanzar y realmente sólo tenía diseños de puentes de humo. Nada sólido sobre dónde descansar cada paso. Me imaginé haciendo dinero como la prioridad y que la academia se resolvería por añadidura. Y me doy cuenta que eso es falso. No he resuelto nada, porque sólo tejo estrategias fantásticas.

Descubrí que trabajar de esa manera me ha hecho perder tiempo sin aplicar ningún esfuerzo.


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